Hace tiempo que te fuiste y por primera vez, no voy a pedirte que vuelvas.
Porque si vuelves, la que no estará seré yo.
He comprendido que jamás quise que tú regresaras, que volvieras a revolverme el pelo, deshacerme la cama y besarme las cicatrices (que ya son muchas).
He comprendido que lo nuestro eran matemáticas imperfectas porque al sumar uno más uno, nos salía la tercera guerra mundial (somos historia, ya lo sabes).
He comprendido, también, que nunca más volverás a desnudarme los nudos de la garganta que hacían que no pudiera hablar cuando estabas cerca.
He comprendido que un puzzle no se puede montar con piezas iguales.
He comprendido y aprendido que el verbo querer, es mucho más que eso. Es ser feliz cuando alguien sonríe y es por ti; es encontrar a la persona que sepa calentarte las manos cuando toda la vida han sido de hielo, es dar y recibir (besos), es tener los pies en la tierra y sentirlos en la luna.
He comprendido, lenta y dolorosamente, que el amor es como tirarse a una piscina vacia.
Y nosotros, cariño, caímos desde el trampolín.
martes, 21 de abril de 2015
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