martes, 16 de julio de 2019

Me rompo y me reconstruyo, ese es mi funcionamiento.
Me vuelvo un puzzle,
un perfecto rompecabezas,
cada pieza en su lugar,
esperando el próximo golpe por el que haya que recomponerlo.

Uno.
Dos.
Tres.
¿Dónde iba esta pieza?
Me he perdido.
Cuatro.
¡Mierda!
¿Cómo coño lo hago ahora?
Cinco.
Olvidé cómo se continuaba,
dónde iba cada pieza.
No recuerdo dónde situar la frustración ,
¿cómo cojones encajo esta decepción?
Seis.
¿Tirar la toalla es una opción?
Siete.
Basta.

Ahora me siento como cuando tiras un jarrón al suelo,
lo arreglas con sumo cuidado,
un poco de pegamento,
armas el puzzle
y actúas como si nada hubiera pasado.
Sonries.
Finges.
Si en algún momento alguien pregunta,
dudas conocer la respuesta.
Pero sabes que algún momento la mentira caerá
y verán tu desconfianza,
tu fracaso,
tu ansiedad,
tu desilusión...
Te observarán sin trampa ni cartón.

Ten cuidado, querida, tu máscara empieza  a resquebrajarse.

domingo, 23 de junio de 2019

Todo el mundo tiene miedo.
Miedo a las arañas, a los bichos, a los murciélagos.
Miedo de los animales, en general.
Miedo a las personas, a la oscuridad y las calles abandonadas.
Miedo a sentir, "no, no puedo seguir hablando contigo porque tengo miedo de pillarme".
Miedo a no tener sentimientos, miedo al miedo.
Yo tenía miedo a que me hicieran daño, ¿y quién no? El dolor es una parte más de la vida pero, joder, qué putada. Pero ¿cómo puedes vivir con una coraza irrompible para que nadie hiera tu pequeño corazón de hierro?
Se le tiene miedo al miedo, pero ¿quién no siente miedo?
El miedo es irracional y, a veces, una excusa tras la cual podemos escondernos.
Dime, ¿a quién no hiciste daño tú, ojos tristes? ¿nunca sentiste dolor, pequeño?
Hacemos y nos hacen daño, es un hecho natural de la vida. A veces, será sin querer y otras... bueno, de las otras se encargará el karma. Pero basta.
No culpes al miedo porque no temes que te hagan daño. No quieres intentarlo porque no quieres que salga mal.
No culpes al miedo porque tienes "miedo de pillarte". La última vez te rompieron el corazón y no quieres que te quiten las tiritas que tanto te costó poner.
No culpes al miedo de aquello que, realmente, no quieres afrontar.
Basta.
Recuerda: "Si no arriesgas, no pierdes; pero tampoco ganas."

lunes, 18 de marzo de 2019

Tengo ganas de llorar y de huir.
Tengo un miedo encerrado entre las costillas que a penas me permite  respirar.
Tengo pánico a estallar por los aires y me aterra el pensar en la gente que entra de puntillas en mi vida para después largarse sin decir adiós.
También, tengo ganas de ti. Y miedo.
Me asusta reabrir heridas que creía cerradas y no pretendo releer un capítulo cuyo libro ya acabé.
Soy chica de metáforas que ni yo entiendo pero necesito escribir.
Tengo ganas de volver a hablar y hallar un sentido al conjunto de palabras que escribo.
Pero da igual, porque sigo teniendo ganas de llorar, también de huir. Y de ti.

domingo, 17 de marzo de 2019

Donde hubo fuego, cenizas quedan.
Y tú, alma perdida, decidiste visitar los escombros que provocó el tornado.
Pero debes conocer, querida, que aquel que se acerca a un cristal roto, se acaba cortando.
Volviste herida.
Y aún te extrañas.
Abriste lo que creías que había cicatrizado y solo era una herida seca que nunca quisiste cerrar.
Releiste el capítulo y te paraste en aquella página con la esquina doblada. Marcapáginas tan prohibido como tentador.
¿Sigues extrañandote, estúpida, de la sangre que desliza por tu piel?
Cuesta superar una puerta cerrada en las narices dejandote inmóvil de pies y manos.
Pero ahora, cariño, debes seguir bailando al ritmo de los cristales rotos de tu corazón. 
El espectáculo, siempre, debe continuar.

jueves, 14 de febrero de 2019

Me piden que hable del amor como si alguna vez lo hubiera conocido. Me dicen que escriba sobre alguien por quien lo hubiera dejado todo, sin que él me lo pidiera.
Me explican sobre el afecto hacia alguien, sobre enamorarse. Y, de alguna manera, mientras ellos intentan definir un concepto de "amor", yo hablo de ti.
Porque dime qué es amor si no es saber en qué momento la otra persona tiene un día de mierda y pierdes el culo por ir a verla.
Qué es si no es abrazarse en el sofá y sentir que el café no se enfría.
Qué es si no es sonreír cuando te escribe el mensaje más tonto del universo.
Qué es si no es picarse para que uno de los dos acabe admitiendo las ganas que tienen de besarse.
Qué es si no eres tú.
A mi que me lo expliquen, a ver quién es el valiente que me saca de este rompecabezas.
Porque si algo tengo claro, es que el amor no tengo ni puta idea de qué es, pero sigue abrazandome así que es lo más cerca que voy a estar de saberlo.