sábado, 18 de agosto de 2018

El amor nunca muere y eso me lo enseñasteis vosotros. Yo, que nunca he creido en ello, sé que el amor existe y persiste por mucho tiempo que pase. Y es por ti. Por vosotros. Por la familia que creasteis.
Las vueltas a nuestro hogar no son lo mismo si al despedirme no os encuentro a vosotros en la puerta, diciendome adiós con la mano. Si no te tengo diciendome "vamos a comprarte chanquetes, que sé que te gustan" o las veces que me ofreces más comida aunque ya me haya comido una vaca. El pueblo no es lo mismo sin ti.
A pesar de eso, a pesar de todo, vuelvo a abrir la puerta ilusionada, como siempre, aunque sea una nueva etapa. Vuelvo, que es lo importante. Vuelvo a la que fue tu casa y quiero que sea la mia. Vuelvo, aunque te eche de menos. Y volveré a mirar el manto de estrellas, ahora sonriendo, para que me veas feliz desde una de ellas.