El amor es simple, somos nosotros quienes lo complicamos.
El amor es perder la cabeza y hacer que el tiempo sea un término relativo, cuando estás con la persona amada las horas se convierten en segundos y cuando esta se va los minutos se convierten en semanas.
Convertimos el amor en un quebradero de cabeza, pensando si la flecha de Cúpido habrá llegado a la persona adecuada y preocupándonos más de estar seguros que esa es la persona que amamos que de amarla.
El amor, no es algo que se encuentre a la primera, a veces Cupido lanza la flecha a la persona equivocada.
A veces, somos nosotros quienes nos tapamos los ojos, no vemos lo que tenemos delante y nos empeñamos en mirar al suelo.
Tal vez, el amor huya de nosotros porque le hemos tratado tan mal que se ha rendido.
Se tienen que besar muchas ranas para conseguir el principe.
jueves, 30 de abril de 2015
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