martes, 1 de noviembre de 2016

Todo son risas hasta que ves como le agarran el culo de la misma forma que lo hacías tú.

Todo son risas hasta que te das cuenta de como le cogen la cara para, seguidamente, guiarla hacia el pelo y darle un abrazo de esos que nunca acaban,
de esos que reconstruyen Roma
y las ruinas del pecho.

Todo son risas hasta que le ves sonriendo por una de sus bromas,
y nadie sabe que, en realidad, sonrie observando su boca,
sus comisuras giradas hacia arriba que le contagian las ganas de vivir.

Todo son risas hasta que le ves mirarla con la misma ilusión
que un niño mira a su madre después de la guardería.

Todo son risas hasta que le ves feliz con 'otra'.

Todo son risas hasta que te das cuenta de que ya no tienes cabida en su vida,
que la ha reconstruido
cuando tú aún te estás levantando.

Todo son risas hasta que te das cuenta de que ya te ha olvidado,
que debes apagar la luz, cerrar la puerta y lanzar la llave por el puente.
Debes abandonar el campo de batalla,
con el único pensamiento:
"sigue adelante".

sábado, 15 de octubre de 2016

Nos equivocamos desde el primer beso
y, aún asi, luchamos por un segundo.
Nos desnudamos a contrarreloj,
como si el tiempo fuese nuestra pareja,
esperándonos en casa
y nosotros amantes del amor expréss,
enloqueciendo en un motel.
Tú deseoso de quitarme el vestido.
Yo deseante de desnudarte el alma.
Nosotros tan guitarristas en espaldas ajenas tocándolas al ritmo de un blues.

Pero todo esto, ya no es más que un recuerdo melancólico,
convertido en un frío personificado.
Nosotros que éramos tan cuerdos sin querer ataduras, o eso se suponía.
Acabamos: yo queriendo anclarme a tu figura,
mientras tú te anclabas a bares y discotecas.
Ambos acabamos enganchados.
Yo a tu recuerdo.
Tú a los culos de todas las tías que pasaban por tu lado.

Y aunque aún no le hemos puesto punto y final, cariño, te digo adiós.
Adiós, porque yo no soy una más,
yo no soy como las chicas del bar.
Adiós, ojalá no vuelvas
si no es para quedarte.

domingo, 2 de octubre de 2016


Me encanta la vida, tengo unas ganas de vivir que no me caben en el pecho.
Intento ser feliz a pesar de ser tan sentimental y sentir el doble, tanto lo bueno como lo malo.
No me van los rollos de una noche, ni los "hoy te beso, pero mañana no te conozco".
Me encanta ponerme romántica por las noches y decir al chico que hipotéticamente me gusta todas las virtudes que le encuentro. Me encanta acariciarle el pelo mientras duerme apoyado en mis piernas y darle un beso para despertarle. Odio ser empalagosa, pero me encanta el amor. Me encanta besar y reir en mitad de un beso. Me gusta acariciarle la cara y seguidamente besarla. Que soy romántica, sentimental, "ñoña" y ojalá encontrar a alguien que sea igual.
Me encanta la compañía de alguien especial.
Me gusta idealizar planes y hacerlos realidad en un ataque de locura.
Me gustan, adoro, los recitales de poesía.
Me gustan los paseos por Madrid.
Me gustan los atardeceres.
Me gusta reir.
Y tal vez, mi forma de vivir la vida al máximo no coincida contigo. Que a mi no me hace falta enrollarme con 100 chicos para sentir que vivo la vida, no me hace falta pasar de todo, no me hace falta salir en cada fiesta que haya, no me hace falta beber, no me hace falta salir todos y cada uno de los días de la semana. Vivo la vida al máximo porque disfruto lo que hago, porque amo quien soy. Amo buscar a alguien especial, amo equivocarme, amo salir con mis amigos y poder ir de fiesta o sentarnos en un parque a comer y leer poesía, amo ser diferente, amo ser yo.
Y, por ti, estuve apunto de cambiar.
Deseé sentir de otra manera para que me quisieras, para ser tu "tipo ideal".
Pero se acabó, esta soy yo.
La chica romántica, la chica loca, la chica fiestera, la chica poeta, yo.

lunes, 26 de septiembre de 2016


He visto a un suicida prendado de un puente aunque este fuera su perdición.
He contemplado personas enamoradas de la muerte.
He visto personas encandiladas por pastillas solo por sentir un mínimo de felicidad que les haga desprenderse de la realidad.
He conocido personas que se venden por el simple y mero hecho de que la vida no la trata como debería.
He visto personas que matarían por un simple grano de arroz y, también, a gente alzando la vista por creerse 'superior'.
He tratado con personas que se quejaban por no tener un bien material, sin darse cuenta de que les faltaba un valor moral más importante.
He visto a gente creyendo en el amor de una noche en un bar mientras su pareja les espera en casa.
He conocido la realidad.
La realidad de una guerra cuyos sobrevivientes los matamos con indiferencia.
He conocido la realidad y ahora entiendo por qué hay tanto soñador que se tapa los ojos.
Cómo no lo van a hacer si hay gente que se queja porque su tecnología es la penúltima del mercado mientras niega una pequeña ayuda a las personas más humildes.
Cómo no lo van a hacer si han visto una frontera cerrada que no ayuda a personas que huyen de la guerra.
Cómo no lo van a hacer si a diario ven que es más importante una religión, una raza o un partido político que una persona en sí. Con defectos y virtudes.
Cómo no lo van a hacer si ahora la educación se basa en un sistema donde no importa aprender, importa aprobar, sacar un número mayor a 5.
He conocido la realidad y no me puedo asquear más de lo que hemos conseguido. Todos y cada uno de nosotros.
Por no poner nuestro grano de arena, por no prestar una mano por miedo a que nos cojan el brazo.
Pues yo, amigos, estoy cansada.
Toma mi mano si necesitas ayuda.
Toma toda mi comida si necesitas comer.
Toma toda mi agua si necesitas beber.
Toma toda mi ayuda si quieres aprender.
Te lo ofrezco todo.
Te ofrezco mi grano de arena.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Tenías el poder y el control sobre mi estado de ánimo.
Tenias las cuerdas de la marioneta de mi vida.
Tenías mi plena confianza depositada con un lazo rojo.
Tenías mi fuerza y mis ganas de seguir adelante.
Guardaste mis 'no puedo' en un cajón bajo llave y abriste el baúl de 'vas a conseguirlo'.
Conseguiste que volviera a vivir los cumpleaños con ganas "no eres un año más viejo, eres un año más sabio".
Conseguiste que me aceptara, oiste por primera vez de mis labios un 'hoy me siento guapa', algo que nadie me habia oido antes.
Conseguiste que me volviera a abrir a la gente, yo, que nunca cedo mis pensamientos a nadie que no sea mi almohada.

Y confié.
Cerré los ojos.
Me dejé caer.

Al vacio.

Pero tú... no estabas ahi para recogerme.

martes, 30 de agosto de 2016

Mi vida, mis cambios...

¿Recuerdas la chica que nunca levantaba la mano en clase? Esa que intentaba pasar desapercibida... esa niña que intentaba no enseñar ni un centímetro de su cuerpo porque se avergonzaba o simplemente porque su cuerpo se había convertido en una cárcel para ella. La chica demasiado delgada, la chica "plana", la chica de las gafas y las trenzas hacia un lado, la chica tímida/ vergonzosa, la miedosa... ¿La recuerdas?
Ella ha crecido, se ha empezado a querer a si misma y a estar orgullosa de sus complejos. Ha dejado de sufrir por no estar lo suficientemente delgada ni por cumplir los cánones de belleza impuestos por la sociedad, que no, que no le ha dejado de importar su físico pero se quiere tal y como es y está más guapa que nunca. Ahora, no le importa enseñar su cuerpo, es libre, sabe que no tiene cuerpo de infarto, ni 'piernas de taquicardia'  pero se ha dado cuenta de lo bonita que es por dentro y por fuera, que ni la primavera de Neruda son comparables con ella. Que la confianza aun no la maneja, pero quiere hacerlo.
Hace lo que le da la gana, vive, rie como si no hubiera mañana, no tiene límites, baila pensando "¡qué viva el ridiculo!", se divierte, disfruta como si el mundo se acabara el mismo día...
Sigue teniendo defectos, inseguridades y miedos pero qué jodidamente aburrido sería el mundo sin ellos.
Y sé que esto carece de sentido,  de lógica, que no tiene ni pies ni cabeza, pero esto es mi vida, mis cambios, mis mejoras.
Soy yo abriendome, por primera vez, al mundo para dejarle un mensaje bien claro: "He empezado a quererme y pisar fuerte, no te asustes, pero voy a comerte".

miércoles, 8 de junio de 2016

No, no te he olvidado.
No olvido tu risa.
No olvido tu forma de alegrarte por todo.
No olvido cómo levantabas una ceja y la otra no.
No olvido cómo me guiñabas el ojo, porque era tu niña, y porque para ti era preciosa.
No olvido tu forma de hacer reir a todo el mundo.
No olvido cómo me aplaudias cuando te enseñaba lo que hacía en las clases de baile.
No olvido tu instinto protector.
No te olvido a ti antes de que esa enfermedad te cambiase, hiciera que te olvidaras de todo y acabase contigo.
No olvido las mañanas que me levantaba y te veia en el patio, con el perro.
No olvido tu pasión por los animales.
No olvido tu serie favorita que echaban todos los días antes de comer y las veces que yo la vi contigo.
No olvido cuando preguntabas a mi hermana que cuándo iba a ser médico.
No olvido cuando me animabas a ser policia.
No te olvido, abuelo, recuérdame tú a mi, por favor.
Este año me has visto caer, me has visto llorar, me has visto darme por vencida ante tantas injusticias provocadas por la vida.
Me has visto en mis peores momentos.
Pero tranquilo, me toca levantarme, alzar la cabeza y seguir pa'lante.
Recuerda que sigo siendo tu niña.
Recuerda que sigo siendo preciosa.
Recuerda a la niña que veía contigo Walker pensando que algún día ella sería tan fuerte como él.
Recuerda a la niña risueña con las ganas de comerse el mundo sin pensar que el mundo pudiera cambiar las tornas.
Recuérdame.
Recuerda que te quiero.