lunes, 5 de septiembre de 2016

Tenías el poder y el control sobre mi estado de ánimo.
Tenias las cuerdas de la marioneta de mi vida.
Tenías mi plena confianza depositada con un lazo rojo.
Tenías mi fuerza y mis ganas de seguir adelante.
Guardaste mis 'no puedo' en un cajón bajo llave y abriste el baúl de 'vas a conseguirlo'.
Conseguiste que volviera a vivir los cumpleaños con ganas "no eres un año más viejo, eres un año más sabio".
Conseguiste que me aceptara, oiste por primera vez de mis labios un 'hoy me siento guapa', algo que nadie me habia oido antes.
Conseguiste que me volviera a abrir a la gente, yo, que nunca cedo mis pensamientos a nadie que no sea mi almohada.

Y confié.
Cerré los ojos.
Me dejé caer.

Al vacio.

Pero tú... no estabas ahi para recogerme.

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