lunes, 24 de abril de 2017

"Suerte en la vida, ojalá te vaya bien"
Sin mi.
Sin mi desastre.
Porque soy una jodida bomba apunto de detonar y no puedo permitirme más heridos que yo misma.

"Ojalá encuentres a alguien que sepa lo que quieres"
Ojalá no se parezca a mi.
Que no la frenen los miedos e inseguridades.
El miedo a que le hagan daño (y hacerlo).
El miedo a la rutina y su ruptura.
La inseguridad en si misma.
¿Y si no soy suficiente para él?
                               ¿Por qué yo pudiendo estar con otra?
        ¿Soy realmente lo bastante buena?

Hay tantos pensamientos en mi cabeza,
que desearía poder ordenarlos como quien escribe una lista de la compra.
Pero para ello tendría que tener lógica y eso es pedirle demasiado a una cuerda floja.
Que ya sabes que las ataduras no son lo mio,
que prefiero no tener pájaro en mano y ver volar a los ciento y uno.

Sé que me odias,
que aún te duelo,
pero recuerda que esto lo hice por ti.

Asi que, solo espero que encuentres lo que estás buscando.
               Espero que me encuentres, estaré en el bar de siempre.

martes, 11 de abril de 2017

No espero que lo entiendas.
No quiero que lo entiendas.
Soy un desastre,
por muy pesimista que suene,
soy un desastre en todo lo relacionado con querer,
con sonreir teniendo como motivo un nombre,
con el compromiso.

Soy indecisa y tengo miedo.

Miedo a volver con el corazón hecho pedazos.
Miedo a caer por el precipicio de tus brazos.
Miedo a no saber sobrevivir después.
Miedo al frío cuando estás acostumbrada al calor.
Tengo miedo a la costumbre y a la ruina que supone perderla.
Miedo de ti.

De ti sin mi.

De mi sin ti.

miércoles, 25 de enero de 2017

Yo soy de esas personas que dejan pasar trenes pensando que el siguiente será mejor, que llegará pronto y conseguirá llegar a su destino.

La última vez que entré en un tren, alimentada por la locura y las ganas de nuevas experiencias, con destino a cualquier lado; acabé en las vias del tren sin fuerzas para un último asalto.

Ahora, estoy en el andén, esperando, dejando pasar trenes porque aún no estoy convencida de cuál es mi destino, cuál es mi línea. Porque a veces, no importa tanto el tren como la línea.

Si, soy chica de metáforas, quien habla de trenes habla de personas.

Personas que pasan por tu vida tan rápido que no te da tiempo a llegar a abrir las puertas.
Personas que las llevas tan dentro de ti que nunca llegas a la siguiente parada.
Personas por las que dejarías pasar todos los trenes del mundo solo por quedarte un minuto más hablando en el andén.

Personas, trenes, líneas, andenes, sentimientos... quien habla de metáforas habla de vida.

sábado, 14 de enero de 2017

Beyoncé una vez cantó que la belleza dolía y, en cierto modo, durante mi infancia estuve de acuerdo con ella.
Pero no puede estar más equivocada.
No es la belleza la que duele, lo que duele es lo que la sociedad determina como belleza.
Las personas a lo largo del tiempo hemos determinado que una chica guapa es aquella con buenas tetas (para ser exactas, 90 de talla) , cintura de avispa, culo de escándalo y piernas de taquicardia. Si tu culo es grande pero tus piernas tienen carne, mec, error en el sistema, ya no eres hermosa.
Para los tios también se determinó un modelo ideal : espalda cuadrada, abdominales formados, brazos inflados y  la uve, una uve bien formada.
¿Por qué tener todo eso es sinónimo de belleza? ¿quién lo determina? ¿Tiene a mi que gustarme solo ese tipo de hombre porque son los hombre perfectos? ¿A un chico solo puede gustarle ese tipo de mujer? Es estúpido.
Estuve toda mi infancia acomplejada, avergonzada de mi cuerpo, de mi cara, de mi, debido a que no era tan perfecta como las chicas de las revistas.
Pero eso a nadie le importa.
A nadie le importaba las veces que vomitaba tras las comidas porque quería verme más delgada como sinónimo a estar más bonita.
A nadie le importaba las veces que me estropeé el pelo para que estuviera un mínimo de "decente".
A nadie le importaba que mi peso no hiciera más que descender.
A nadie le importaba las veces que tapaba el espejo para no ver mis imperfecciones.
¿QUÉ IMPERFECCIONES? ¡¡ERA UNA NIÑA Y ERA PRECIOSA!!
Eso es lo que la jodida sociedad impone y nadie lucha contra ello. Por ese jodido ideal de belleza vi como hacían bulling a una de mis mejores amigas, por eso vi como a amigos mios les rechazaban porque no eran 'lo suficientemente guapos'.
Basta. Basta de esta tonteria. Basta que querer parecernos a Barbie's y a Ken's. Basta de querer ser otro que no somos nosotros mismos.
Soy preciosa.
Cada uno de nosotrxs es hermosx.
Da igual si tienes kilos de más o de menos, si no tienes una talla de sujetador grande o si no tienes uve, da igual si no tienes una gran espalda o si no tienes un buen culo... eres preciosx.
Debéis intentar cambiar esta mierda, basta de estereotipos perfectos.
Todxs somos jodidamente bonitxs.







jueves, 29 de diciembre de 2016

Querida yo del futuro.

Aqui acaba un año más, quién diría que este año me habría hecho aprender tanto. Espero que todo lo aprendido te haya ayudado en el futuro.
Espero que hayas alcanzado tu sueño y te hayas propuesto una nueva meta.
Espero que te hayas enamorado una y mil veces y arrepentido de haberlo hecho novecientas, porque en eso consiste, caer hasta encontrar a alguien que te cure las heridas. Y , también, espero que te acuerdes de cada uno de ellos porque el olvido no es la solución.
Espero que hayas dejado de ser tan borde y hayas empezado a sonreir ante tanta mierda.
Espero que te sobre amor propio, que te quieras y que seas más tuya que nunca.
Espero que te hayan dejado de importar todos los comentarios absurdos que la gente te diga.
Espero que estés trabajando, feliz, que te guste lo que hagas, que ayudes a gente.
No te olvides de ayudar a papá y mamá, ellos estuvieron ahi cuando estuvimos enfermas, debemos devolverselo cuando nos necesiten.
Espero que sigas yendo de compras con Marta, que os hagáis regalos y sigais hablando con la misma confianza que ahora.
Querida yo del futuro... no cambies, mejora.
Eres preciosa, si nadie te lo dice, dilo tú misma: soy preciosa.
Suerte, nos veremos pronto.

martes, 29 de noviembre de 2016

No sé pasar un día sin beber café.
No sé no contagiarme la risa cuando oigo a un niño reir.
No sé planchar.
No sé cuál es la mejor televisión del mercado, ni el mejor móvil, ni ordenador.
No sé nada de tecnología.
No sé dejar de sonreir cuando me han dicho una buena noticia.
No sé bailar.
No sé salir bien en las fotos.
No sé cantar.
No sé dejar de ser ridícula cuando salgo con mis amigas.
No sé ver una película de miedo sin agarrar de la mano a alguien.
No sé discutir.
No sé seguir las modas.
No sé nada de derecho.
No sé estudiar.
No sé ligar en una discoteca.
No sé cómo no pasarse con las copas.
No sé olvidar momentos (o personas) que durante un tiempo me hicieron feliz.
No sé escuchar una canción pegadiza y no tararearla.
No sé aprender a quererme.
No sé no mirar los labios cuando tengo ganas de besarlos.
No sé besar.
No sé salir de casa sin colonia.
No sé entrarle a un chico.
No sé mentir.
No sé exteriorizar mis sentimientos.
No sé demasiadas cosas sobre mi vida.

Pero por ti...
                            lo aprendería todo.

martes, 15 de noviembre de 2016

Yo nunca he sabido escribir.
He vomitado sentimientos en forma de versos,
buscando un mínimo de cordura
que yo no poseo.
Tampoco he aprendido a vivir,
a vivir en brazos ajenos,
ni a llamarlos 'hogar'.

Hay muchas cosas que se me pasan por alto,
como la sonrisa de ese chico de la cafeteria,
mientras yo pensaba en ti,
o la mirada de mi amiga diciendome
'eh, esta es tu noche, sácale a bailar'.

Aun me queda mucho por conocer,
por conocerme,
por conocerte.
Saber si eres de los que sonrie en mitad de un beso
o de los que mira a los ojos
segundos después de darlo.
O de esos que besan con los ojos abiertos y el corazón cerrado.

Si eres de los que rien cuando recuerda la noche más ridícula de su vida.

O si eres, como yo, de los que se quedan mirando a un punto fijo,
soñando con los ojos abiertos.
Nos llaman utópicos,
pero prefiero soñadores.

No sé cómo elegir el camino correcto,
no sé cómo escribir,
no sé cómo es vivir,
no sé cómo eres, ni sé cómo soy.

Pero a esta locura de versos,
palabras, sílabas o sonidos,
los he llamado vida,
porque es lo más cercano que voy a estar de saberlo.