lunes, 26 de septiembre de 2016


He visto a un suicida prendado de un puente aunque este fuera su perdición.
He contemplado personas enamoradas de la muerte.
He visto personas encandiladas por pastillas solo por sentir un mínimo de felicidad que les haga desprenderse de la realidad.
He conocido personas que se venden por el simple y mero hecho de que la vida no la trata como debería.
He visto personas que matarían por un simple grano de arroz y, también, a gente alzando la vista por creerse 'superior'.
He tratado con personas que se quejaban por no tener un bien material, sin darse cuenta de que les faltaba un valor moral más importante.
He visto a gente creyendo en el amor de una noche en un bar mientras su pareja les espera en casa.
He conocido la realidad.
La realidad de una guerra cuyos sobrevivientes los matamos con indiferencia.
He conocido la realidad y ahora entiendo por qué hay tanto soñador que se tapa los ojos.
Cómo no lo van a hacer si hay gente que se queja porque su tecnología es la penúltima del mercado mientras niega una pequeña ayuda a las personas más humildes.
Cómo no lo van a hacer si han visto una frontera cerrada que no ayuda a personas que huyen de la guerra.
Cómo no lo van a hacer si a diario ven que es más importante una religión, una raza o un partido político que una persona en sí. Con defectos y virtudes.
Cómo no lo van a hacer si ahora la educación se basa en un sistema donde no importa aprender, importa aprobar, sacar un número mayor a 5.
He conocido la realidad y no me puedo asquear más de lo que hemos conseguido. Todos y cada uno de nosotros.
Por no poner nuestro grano de arena, por no prestar una mano por miedo a que nos cojan el brazo.
Pues yo, amigos, estoy cansada.
Toma mi mano si necesitas ayuda.
Toma toda mi comida si necesitas comer.
Toma toda mi agua si necesitas beber.
Toma toda mi ayuda si quieres aprender.
Te lo ofrezco todo.
Te ofrezco mi grano de arena.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Tenías el poder y el control sobre mi estado de ánimo.
Tenias las cuerdas de la marioneta de mi vida.
Tenías mi plena confianza depositada con un lazo rojo.
Tenías mi fuerza y mis ganas de seguir adelante.
Guardaste mis 'no puedo' en un cajón bajo llave y abriste el baúl de 'vas a conseguirlo'.
Conseguiste que volviera a vivir los cumpleaños con ganas "no eres un año más viejo, eres un año más sabio".
Conseguiste que me aceptara, oiste por primera vez de mis labios un 'hoy me siento guapa', algo que nadie me habia oido antes.
Conseguiste que me volviera a abrir a la gente, yo, que nunca cedo mis pensamientos a nadie que no sea mi almohada.

Y confié.
Cerré los ojos.
Me dejé caer.

Al vacio.

Pero tú... no estabas ahi para recogerme.

martes, 30 de agosto de 2016

Mi vida, mis cambios...

¿Recuerdas la chica que nunca levantaba la mano en clase? Esa que intentaba pasar desapercibida... esa niña que intentaba no enseñar ni un centímetro de su cuerpo porque se avergonzaba o simplemente porque su cuerpo se había convertido en una cárcel para ella. La chica demasiado delgada, la chica "plana", la chica de las gafas y las trenzas hacia un lado, la chica tímida/ vergonzosa, la miedosa... ¿La recuerdas?
Ella ha crecido, se ha empezado a querer a si misma y a estar orgullosa de sus complejos. Ha dejado de sufrir por no estar lo suficientemente delgada ni por cumplir los cánones de belleza impuestos por la sociedad, que no, que no le ha dejado de importar su físico pero se quiere tal y como es y está más guapa que nunca. Ahora, no le importa enseñar su cuerpo, es libre, sabe que no tiene cuerpo de infarto, ni 'piernas de taquicardia'  pero se ha dado cuenta de lo bonita que es por dentro y por fuera, que ni la primavera de Neruda son comparables con ella. Que la confianza aun no la maneja, pero quiere hacerlo.
Hace lo que le da la gana, vive, rie como si no hubiera mañana, no tiene límites, baila pensando "¡qué viva el ridiculo!", se divierte, disfruta como si el mundo se acabara el mismo día...
Sigue teniendo defectos, inseguridades y miedos pero qué jodidamente aburrido sería el mundo sin ellos.
Y sé que esto carece de sentido,  de lógica, que no tiene ni pies ni cabeza, pero esto es mi vida, mis cambios, mis mejoras.
Soy yo abriendome, por primera vez, al mundo para dejarle un mensaje bien claro: "He empezado a quererme y pisar fuerte, no te asustes, pero voy a comerte".

miércoles, 8 de junio de 2016

No, no te he olvidado.
No olvido tu risa.
No olvido tu forma de alegrarte por todo.
No olvido cómo levantabas una ceja y la otra no.
No olvido cómo me guiñabas el ojo, porque era tu niña, y porque para ti era preciosa.
No olvido tu forma de hacer reir a todo el mundo.
No olvido cómo me aplaudias cuando te enseñaba lo que hacía en las clases de baile.
No olvido tu instinto protector.
No te olvido a ti antes de que esa enfermedad te cambiase, hiciera que te olvidaras de todo y acabase contigo.
No olvido las mañanas que me levantaba y te veia en el patio, con el perro.
No olvido tu pasión por los animales.
No olvido tu serie favorita que echaban todos los días antes de comer y las veces que yo la vi contigo.
No olvido cuando preguntabas a mi hermana que cuándo iba a ser médico.
No olvido cuando me animabas a ser policia.
No te olvido, abuelo, recuérdame tú a mi, por favor.
Este año me has visto caer, me has visto llorar, me has visto darme por vencida ante tantas injusticias provocadas por la vida.
Me has visto en mis peores momentos.
Pero tranquilo, me toca levantarme, alzar la cabeza y seguir pa'lante.
Recuerda que sigo siendo tu niña.
Recuerda que sigo siendo preciosa.
Recuerda a la niña que veía contigo Walker pensando que algún día ella sería tan fuerte como él.
Recuerda a la niña risueña con las ganas de comerse el mundo sin pensar que el mundo pudiera cambiar las tornas.
Recuérdame.
Recuerda que te quiero.

martes, 10 de mayo de 2016

Estamos tan obsesionados con nosotros mismos que olvidamos los pequeños detalles que nos rodean. Aquellos mínimos detalles que nadie valora.
Vamos por la calle en nuestro mundo, cascos puestos y diez ventanas de "whatsapp" .
Nos encerramos diciendo que la vida es una mierda y el mundo da asco.
Y no nos damos cuenta de que el hijo de la vecina ha dicho su primera palabra.
El autobusero ha cambiado su perfume y se ha arreglado un poco más, que posiblemente en su mente esté la frase "Hoy es mi día".
La profesora de matemáticas se ha maquillado, se ha pintado los ojos y hoy sonrie un poco más. Hoy se ve guapa.
El conserje abre la puerta con una sonrisa de oreja a oreja porque por fin algo le sale bien.
La chica que corre siempre frente tu casa, ahora va a acompañada y se rie de sus chistes malos. Quién sabe si no es el amor de su vida.
Nadie se da cuenta de que los niños del parque están experimentando su primer amor, están felices por cogerse la mano y nerviosos por si alguien les "pilla".
No te has fijado en la chica del supermercado que quiere dejar marca por donde pasa y camina con la cabeza alta.
¿Viste la sonrisa de una mujer al saber que va a ser madre por primera vez? Ese pequeño instante en el que las lágrimas amenazan con salir de sus ojos formando cascadas pero sonríe. Nada puede estropearle ese momento.
¿Te fijaste en el chico de la camiseta a rayas? Ese que lleva enamorado de una misma chica un año pero aún no ha tenido la valentía suficiente de robarle un beso y pedirle que, por favor, se quede con él esta noche.

Vosotros seguid con el whatsapp, seguid dejando que la tecnología consuma vuestra vida. Yo, mientras, disfrutaré de estos pequeños detalles que te da la vida y te hace ilusionarte pensando que aún queda un poco de esperanza en ese mundo frío y sin sentimientos.
Yo, mientras, seguiré enamorandome de la vida.

viernes, 6 de mayo de 2016

Desde que me fui dicen que perdiste la suerte,
cambiaste de rumbo y comenzaste a caminar hacia ningun sitio.
Dicen que desde que me marché, cerraste tu corazón y abriste la cama a chicas de bares.
Dicen, corren rumores, que desde que decidí centrarme en mi, tú también lo hiciste. Que me recuerdas en cada parque, en cada sonrisa y risa de niño. Dicen que me echas de menos, que no eres el mismo desde que yo no estoy.
Comentan por ahi, que desde que desaparecí , tus ganas de sonreir lo hicieron también. Tal vez, porque la causa de tus sonrisas se marchó y comenzó una vida sin ti.
Susurran, el viento y las ramas de los árboles que desde que yo no estoy no has querido bajar al puente ni has querido caminar por el jardin porque dices que te recuerda mucho a mi.
Querido, ojalá hubieras hecho todo eso... cuando aún estaba. Ojalá hubieras apreciado mi estúpida forma de hacerte sonreir, mi forma de guiarte y mantenerte a mi lado a pesar de cada tormenta y golpe.
Ojalá te hubieras dado cuenta de que era yo la que te mantenía a flote, aunque me estuviera ahogando.
Ojalá, mi amor, me hubieras apreciado
sin haberme perdido.

domingo, 27 de marzo de 2016

¿Qué se supone que se debe hacer cuando has perdido la fe en ti?
¿Cuando la vida que tenías perfectamente planificada, al detalle, se va destruyendo?
¿Cuando todos tus planes se tuercen y la única culpable eres tú?
¿Qué se supone que debo hacer?
¿Correr?
¿Sentarme y llorar?
Porque os juro que luchar más, no puedo.
¿Y cuando las personas que más te apoyaban dejan de tener confianza en ti, entonces qué haces?
Huyo, salgo corriendo intentando no arrasar todo a mi paso.
Aunque parece imposible.
Me largo, no tengo nada que perder (ya lo perdí todo)
¿Qué pasa cuándo la persona de la que estás enamorada te cuenta las aventuras que tiene con diferentes chicas y que ninguna eres tú?
¿Qué pasa cuando estás tan agotada, tan harta, de que todo te salga mal?
Y llega un momento del camino que de tanto correr, una se cansa. Y cae. Y se raspa las rodillas como cuando era pequeña, pero ahora sangran más.
Y me caigo.
Y lloro.
Y maldigo la suerte.