¿Recuerdas la chica que nunca levantaba la mano en clase? Esa que intentaba pasar desapercibida... esa niña que intentaba no enseñar ni un centímetro de su cuerpo porque se avergonzaba o simplemente porque su cuerpo se había convertido en una cárcel para ella. La chica demasiado delgada, la chica "plana", la chica de las gafas y las trenzas hacia un lado, la chica tímida/ vergonzosa, la miedosa... ¿La recuerdas?
Ella ha crecido, se ha empezado a querer a si misma y a estar orgullosa de sus complejos. Ha dejado de sufrir por no estar lo suficientemente delgada ni por cumplir los cánones de belleza impuestos por la sociedad, que no, que no le ha dejado de importar su físico pero se quiere tal y como es y está más guapa que nunca. Ahora, no le importa enseñar su cuerpo, es libre, sabe que no tiene cuerpo de infarto, ni 'piernas de taquicardia' pero se ha dado cuenta de lo bonita que es por dentro y por fuera, que ni la primavera de Neruda son comparables con ella. Que la confianza aun no la maneja, pero quiere hacerlo.
Hace lo que le da la gana, vive, rie como si no hubiera mañana, no tiene límites, baila pensando "¡qué viva el ridiculo!", se divierte, disfruta como si el mundo se acabara el mismo día...
Sigue teniendo defectos, inseguridades y miedos pero qué jodidamente aburrido sería el mundo sin ellos.
Y sé que esto carece de sentido, de lógica, que no tiene ni pies ni cabeza, pero esto es mi vida, mis cambios, mis mejoras.
Soy yo abriendome, por primera vez, al mundo para dejarle un mensaje bien claro: "He empezado a quererme y pisar fuerte, no te asustes, pero voy a comerte".
martes, 30 de agosto de 2016
Mi vida, mis cambios...
miércoles, 8 de junio de 2016
No, no te he olvidado.
No olvido tu risa.
No olvido tu forma de alegrarte por todo.
No olvido cómo levantabas una ceja y la otra no.
No olvido cómo me guiñabas el ojo, porque era tu niña, y porque para ti era preciosa.
No olvido tu forma de hacer reir a todo el mundo.
No olvido cómo me aplaudias cuando te enseñaba lo que hacía en las clases de baile.
No olvido tu instinto protector.
No te olvido a ti antes de que esa enfermedad te cambiase, hiciera que te olvidaras de todo y acabase contigo.
No olvido las mañanas que me levantaba y te veia en el patio, con el perro.
No olvido tu pasión por los animales.
No olvido tu serie favorita que echaban todos los días antes de comer y las veces que yo la vi contigo.
No olvido cuando preguntabas a mi hermana que cuándo iba a ser médico.
No olvido cuando me animabas a ser policia.
No te olvido, abuelo, recuérdame tú a mi, por favor.
Este año me has visto caer, me has visto llorar, me has visto darme por vencida ante tantas injusticias provocadas por la vida.
Me has visto en mis peores momentos.
Pero tranquilo, me toca levantarme, alzar la cabeza y seguir pa'lante.
Recuerda que sigo siendo tu niña.
Recuerda que sigo siendo preciosa.
Recuerda a la niña que veía contigo Walker pensando que algún día ella sería tan fuerte como él.
Recuerda a la niña risueña con las ganas de comerse el mundo sin pensar que el mundo pudiera cambiar las tornas.
Recuérdame.
Recuerda que te quiero.
martes, 10 de mayo de 2016
Estamos tan obsesionados con nosotros mismos que olvidamos los pequeños detalles que nos rodean. Aquellos mínimos detalles que nadie valora.
Vamos por la calle en nuestro mundo, cascos puestos y diez ventanas de "whatsapp" .
Nos encerramos diciendo que la vida es una mierda y el mundo da asco.
Y no nos damos cuenta de que el hijo de la vecina ha dicho su primera palabra.
El autobusero ha cambiado su perfume y se ha arreglado un poco más, que posiblemente en su mente esté la frase "Hoy es mi día".
La profesora de matemáticas se ha maquillado, se ha pintado los ojos y hoy sonrie un poco más. Hoy se ve guapa.
El conserje abre la puerta con una sonrisa de oreja a oreja porque por fin algo le sale bien.
La chica que corre siempre frente tu casa, ahora va a acompañada y se rie de sus chistes malos. Quién sabe si no es el amor de su vida.
Nadie se da cuenta de que los niños del parque están experimentando su primer amor, están felices por cogerse la mano y nerviosos por si alguien les "pilla".
No te has fijado en la chica del supermercado que quiere dejar marca por donde pasa y camina con la cabeza alta.
¿Viste la sonrisa de una mujer al saber que va a ser madre por primera vez? Ese pequeño instante en el que las lágrimas amenazan con salir de sus ojos formando cascadas pero sonríe. Nada puede estropearle ese momento.
¿Te fijaste en el chico de la camiseta a rayas? Ese que lleva enamorado de una misma chica un año pero aún no ha tenido la valentía suficiente de robarle un beso y pedirle que, por favor, se quede con él esta noche.
Vosotros seguid con el whatsapp, seguid dejando que la tecnología consuma vuestra vida. Yo, mientras, disfrutaré de estos pequeños detalles que te da la vida y te hace ilusionarte pensando que aún queda un poco de esperanza en ese mundo frío y sin sentimientos.
Yo, mientras, seguiré enamorandome de la vida.
viernes, 6 de mayo de 2016
Desde que me fui dicen que perdiste la suerte,
cambiaste de rumbo y comenzaste a caminar hacia ningun sitio.
Dicen que desde que me marché, cerraste tu corazón y abriste la cama a chicas de bares.
Dicen, corren rumores, que desde que decidí centrarme en mi, tú también lo hiciste. Que me recuerdas en cada parque, en cada sonrisa y risa de niño. Dicen que me echas de menos, que no eres el mismo desde que yo no estoy.
Comentan por ahi, que desde que desaparecí , tus ganas de sonreir lo hicieron también. Tal vez, porque la causa de tus sonrisas se marchó y comenzó una vida sin ti.
Susurran, el viento y las ramas de los árboles que desde que yo no estoy no has querido bajar al puente ni has querido caminar por el jardin porque dices que te recuerda mucho a mi.
Querido, ojalá hubieras hecho todo eso... cuando aún estaba. Ojalá hubieras apreciado mi estúpida forma de hacerte sonreir, mi forma de guiarte y mantenerte a mi lado a pesar de cada tormenta y golpe.
Ojalá te hubieras dado cuenta de que era yo la que te mantenía a flote, aunque me estuviera ahogando.
Ojalá, mi amor, me hubieras apreciado
sin haberme perdido.
domingo, 27 de marzo de 2016
¿Qué se supone que se debe hacer cuando has perdido la fe en ti?
¿Cuando la vida que tenías perfectamente planificada, al detalle, se va destruyendo?
¿Cuando todos tus planes se tuercen y la única culpable eres tú?
¿Qué se supone que debo hacer?
¿Correr?
¿Sentarme y llorar?
Porque os juro que luchar más, no puedo.
¿Y cuando las personas que más te apoyaban dejan de tener confianza en ti, entonces qué haces?
Huyo, salgo corriendo intentando no arrasar todo a mi paso.
Aunque parece imposible.
Me largo, no tengo nada que perder (ya lo perdí todo)
¿Qué pasa cuándo la persona de la que estás enamorada te cuenta las aventuras que tiene con diferentes chicas y que ninguna eres tú?
¿Qué pasa cuando estás tan agotada, tan harta, de que todo te salga mal?
Y llega un momento del camino que de tanto correr, una se cansa. Y cae. Y se raspa las rodillas como cuando era pequeña, pero ahora sangran más.
Y me caigo.
Y lloro.
Y maldigo la suerte.
sábado, 19 de marzo de 2016
Los nervios han vuelto.
La piel de gallina y los pelos de punta.
Y mi miedo, con ellos.
No puedo permitirme más dolor.
Recuerdo la última vez que llegaste, me destrozaste el corazón y te fuiste.
Y vuelvo a sentir(te).
Como me erizas la piel con mirarme,
como me provocas una sonrisa cada vez que te ries,
como me miras a los ojos cuando ves que algo no está bien.
Vuelvo a sentir las manos temblando cada vez que te acercas.
Te siento.
Lo siento.
No puedo volver a enamorarme de ti, mi corazón me pide que no vuelvas.
Pero mi cuerpo se acerca a ti.
La razón me dice que pare.
No la escucho.
Te beso.
Estoy tan asustada. Pero tengo tantas ganas.
Necesito que me cojas de la mano y me digas lo que necesito oir.
"Te quiero, no pienso dejarte ir"
Necesito que me beses
o me alejes.
Déjame antes de que mi corazón se ilusione con tu vuelta, te dé la llave y vuelvas a poner patas arriba mi vida.
Necesito que te acerques y me digas qué hacer.
Si cogemos el siguiente tren y nos perdemos, o lo dejo ir, contigo dentro.
domingo, 28 de febrero de 2016
Perder por miedo a arriesgar.
Perderle por miedo a decir todo lo que sientes.
Perderle.
Perdernos.
Apartarnos, sin querer, rápido.
Como cuando arrancas una tirita con los ojos cerrados creyendo que asi dolerá menos.
Y qué mentira...
Cerrar los ojos y mirar a otro lado, no nos ayuda en absoluto.
Hace que todo nuestro mundo caiga, a sus pies.
Y es que, si no nos lanzamos al vacio esperando que alguien nos agarre de la mano.
Si no nos metemos en el laberinto con la esperanza de que alguien nos busque (aunque no nos encuentre).
Si no aceleramos esperando que alguien nos pida parar.
No sabremos lo que es vivir.
Porque vivir es arriesgar.
Sentir miedo.
Aguantar.
Vivir es apostar todo en una partida, aun sabiendo que se puede perder.
Asi que, voy a vivir.
Aun sabiendo que no todo me saldrá bien.
Y apostaré por ti, hasta la última moneda.