Perder por miedo a arriesgar.
Perderle por miedo a decir todo lo que sientes.
Perderle.
Perdernos.
Apartarnos, sin querer, rápido.
Como cuando arrancas una tirita con los ojos cerrados creyendo que asi dolerá menos.
Y qué mentira...
Cerrar los ojos y mirar a otro lado, no nos ayuda en absoluto.
Hace que todo nuestro mundo caiga, a sus pies.
Y es que, si no nos lanzamos al vacio esperando que alguien nos agarre de la mano.
Si no nos metemos en el laberinto con la esperanza de que alguien nos busque (aunque no nos encuentre).
Si no aceleramos esperando que alguien nos pida parar.
No sabremos lo que es vivir.
Porque vivir es arriesgar.
Sentir miedo.
Aguantar.
Vivir es apostar todo en una partida, aun sabiendo que se puede perder.
Asi que, voy a vivir.
Aun sabiendo que no todo me saldrá bien.
Y apostaré por ti, hasta la última moneda.
domingo, 28 de febrero de 2016
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario