domingo, 17 de marzo de 2019

Donde hubo fuego, cenizas quedan.
Y tú, alma perdida, decidiste visitar los escombros que provocó el tornado.
Pero debes conocer, querida, que aquel que se acerca a un cristal roto, se acaba cortando.
Volviste herida.
Y aún te extrañas.
Abriste lo que creías que había cicatrizado y solo era una herida seca que nunca quisiste cerrar.
Releiste el capítulo y te paraste en aquella página con la esquina doblada. Marcapáginas tan prohibido como tentador.
¿Sigues extrañandote, estúpida, de la sangre que desliza por tu piel?
Cuesta superar una puerta cerrada en las narices dejandote inmóvil de pies y manos.
Pero ahora, cariño, debes seguir bailando al ritmo de los cristales rotos de tu corazón. 
El espectáculo, siempre, debe continuar.

jueves, 14 de febrero de 2019

Me piden que hable del amor como si alguna vez lo hubiera conocido. Me dicen que escriba sobre alguien por quien lo hubiera dejado todo, sin que él me lo pidiera.
Me explican sobre el afecto hacia alguien, sobre enamorarse. Y, de alguna manera, mientras ellos intentan definir un concepto de "amor", yo hablo de ti.
Porque dime qué es amor si no es saber en qué momento la otra persona tiene un día de mierda y pierdes el culo por ir a verla.
Qué es si no es abrazarse en el sofá y sentir que el café no se enfría.
Qué es si no es sonreír cuando te escribe el mensaje más tonto del universo.
Qué es si no es picarse para que uno de los dos acabe admitiendo las ganas que tienen de besarse.
Qué es si no eres tú.
A mi que me lo expliquen, a ver quién es el valiente que me saca de este rompecabezas.
Porque si algo tengo claro, es que el amor no tengo ni puta idea de qué es, pero sigue abrazandome así que es lo más cerca que voy a estar de saberlo.

sábado, 18 de agosto de 2018

El amor nunca muere y eso me lo enseñasteis vosotros. Yo, que nunca he creido en ello, sé que el amor existe y persiste por mucho tiempo que pase. Y es por ti. Por vosotros. Por la familia que creasteis.
Las vueltas a nuestro hogar no son lo mismo si al despedirme no os encuentro a vosotros en la puerta, diciendome adiós con la mano. Si no te tengo diciendome "vamos a comprarte chanquetes, que sé que te gustan" o las veces que me ofreces más comida aunque ya me haya comido una vaca. El pueblo no es lo mismo sin ti.
A pesar de eso, a pesar de todo, vuelvo a abrir la puerta ilusionada, como siempre, aunque sea una nueva etapa. Vuelvo, que es lo importante. Vuelvo a la que fue tu casa y quiero que sea la mia. Vuelvo, aunque te eche de menos. Y volveré a mirar el manto de estrellas, ahora sonriendo, para que me veas feliz desde una de ellas.

domingo, 24 de junio de 2018

Me enorgullezco de mi. Si, estoy orgullosa.
De mi y de mis logros.
De mi y de mis caidas.
De mi y de mis 'no puedo más'.
De mi y de mis 'por mis ovarios que esto lo saco'.
De mi y de mis ganas de salir adelante.
De mi y de mis hostias contra los muros.
De mi y mi confianza en las personas.
De mi y mis decepciones.
De mi y mis ganas de reir.
De mi y mis ganas de amar la vida.
De mi y mis llantos.
De mi y mi ansiedad.
De mi y mi persistencia.
De mi y mi luminiscencia.
Me enorgullezco de mi. Por fin, soy el amor de mi vida.

lunes, 2 de abril de 2018

Por fin he aprendido que no hay que tener miedo a volar pues lo que mata, no es el cielo.
Que no se deben odiar las alturas, ya que lo que realmente luego da miedo es poner los pies en el suelo.
Las ilusiones, en ocasiones, dan vida cuando la realidad es demasiado dolorosa para hacerle frente.
Aunque no sean buenos tiempos para los soñadores, como dijo Amelie, las expectativas dan el empujón que se necesita y los sueños se transforman en puente sobre un acantilado.
Gracias a ti aprendi que la vida no es siempre un camino de rosas pero aunque las espinas nos hagan sangrar debemos continuar.
Me enseñaste a reconstruir las ruinas que los demás provocaban.
Me enseñaste que no hay suficientes malas noticias que consigan quitarte la sonrisa.
Me enseñaste que los golpes solo te hacen aprender cuando te los curas con tu propia saliva.
Me enseñaste que aunque parezca que te chupas el dedo, 'solo te estás relamiendo'.
Me enseñaste que no es el amor lo que da asco, son las personas.
Me enseñaste que hay que enamorarse cada día de la vida y de ti misma.
Aprendi tantas cosas que quise escribir(me) una carta de amor. Propio.
Lo siento,
dejé de ser el amor de tu vida
para ser el amor de la mia.

sábado, 24 de febrero de 2018

Te van a decir que le olvides.
Que olvides la forma en la que te hacía reir,
que olvides todos los besos que te dió,
que le olvides a él y lo que te hizo sentir.
Que olvides la forma en la que te hizo florecer,
que olvides los momentos en los que te hizo feliz.
Pero hoy, después de haber intentado no recordarte, te digo:
"Olvidales tú a ellos".
No debes negar aquello que por un tiempo te importó,
aquello que quisiste
y que, tal vez, te quiso.
No debes ignorar lo que por un momento te hizo perderte,
que te hizo daño
y te obligó a levantarte,
limpiandote las heridas con saliva.
Habrá un día en el que te levantarás y te darás cuenta de que lo has superado. Le recordarás y ya no sentirás con la misma intensidad que antes.
Pero recuerda,
aquellos que te tocan el corazón
no se alejan de tu mente.

lunes, 12 de febrero de 2018

No existen los finales felices, por el simple y mero hecho de que el fin de algo lo que produce nunca es alegría.
El fin de la vida de una persona, el fin de una relación, el fin de un gran momento. Hay diferentes sentimientos cuando este irremediable hecho sucede: dolor, tristeza, desorientación, despesperanza...
Hoy me toca despedir a la alegría de Almería, a una andaluza de sangre y corazón que cada vez que deciamos que ibamos 5 a comer, hacía comida para 20. Hoy debo despedirme de mi abuela. Debo decir adiós y dejarla ir. 
Debo decir adiós a la sonrisa más sincera de toda mi vida,
a sus "bueno, pues ya está",
a su preocupación por que todos comieramos bien,
a sus:
"-¿y esos pantalones tan rotos?
+ es la moda, abuelita
- madre mia, toma 10€ y comprate otros."
Debo decir adiós a la mejor cocinera en cuya casa absolutamente nadie pasaba hambre,
a agarrarte la mano,
debo despedirme de la mujer más fuerte y luchadora que el mundo ha conocido.
Inevitablemente me despido con lágrimas en los ojos, pero prometo que me levantaré y sonreiré. Por ti. Porque siempre te has desvivido para que seamos felices.
También prometo que obligaré a comer a todos, que nadie lleve pantalones rotos y que no pasen frío. También, haré que el abuelito tenga las piernas en alto.
Abuelita, siento no haberte dicho lo mucho que te quiero, sabes que no soy una persona de mostrar sentimientos. Pero ojalá lo sepas.
Dejas un gran vacío aqui, solo espero que allí arriba seas feliz. Que te reciban con la misma ilusión con la que tú nos has recibido todos estos años. Ojalá te den mucha agua de tu pueblico.
Hoy hay una estrella más en el cielo.
Gracias por tu serenidad en medio de todas las tormentas.
Te quiero muchísimo.
Descansa.