Por fin he aprendido que no hay que tener miedo a volar pues lo que mata, no es el cielo.
Que no se deben odiar las alturas, ya que lo que realmente luego da miedo es poner los pies en el suelo.
Las ilusiones, en ocasiones, dan vida cuando la realidad es demasiado dolorosa para hacerle frente.
Aunque no sean buenos tiempos para los soñadores, como dijo Amelie, las expectativas dan el empujón que se necesita y los sueños se transforman en puente sobre un acantilado.
Gracias a ti aprendi que la vida no es siempre un camino de rosas pero aunque las espinas nos hagan sangrar debemos continuar.
Me enseñaste a reconstruir las ruinas que los demás provocaban.
Me enseñaste que no hay suficientes malas noticias que consigan quitarte la sonrisa.
Me enseñaste que los golpes solo te hacen aprender cuando te los curas con tu propia saliva.
Me enseñaste que aunque parezca que te chupas el dedo, 'solo te estás relamiendo'.
Me enseñaste que no es el amor lo que da asco, son las personas.
Me enseñaste que hay que enamorarse cada día de la vida y de ti misma.
Aprendi tantas cosas que quise escribir(me) una carta de amor. Propio.
Lo siento,
dejé de ser el amor de tu vida
para ser el amor de la mia.
lunes, 2 de abril de 2018
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