Ella no quería a nadie,
ni siquiera a sí misma.
Ella solo quería acabar con el dolor,
que tenía entre las costillas.
Solo quería que alguien la llamara bonita,
o la comparasen con la primavera
de Neruda.
Ella solo quería parecerse
a las chicas de las revistas,
tan guapas y cuidadas.
Ella solo quería sentirse bien,
sentir su cuerpo como hogar,
no como cárcel.
Un día, se miró al espejo,
como acto de valentía.
Y solo vio odio,
dolor
y alguna que otra cicatriz.
Y entonces, harta de ello (y de ella)
cogió la pistola.
Y disparó.
"A mí ya no me jodes más" dijo, a su reflejo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario